Aprender a relajar el cuerpo conduce sin duda, a la relajación de la mente y la tranquiliad de las emociones. Estas técnicas contribuyen a la concentración mental, la intensificación de la atención, la suspensión de los automatismos mentales y propician estados mentales positivos.TÉCNICA 1: Conviértete en un observador de tu respiración. Contempla el flujo de la respiración, su proceso de inhalación y exhalación. evitando pensamientos, ideas o divagaciones mentales.
Ahora deberás intentar ralentizar la exhalación. Intenta que la espiración sea más lenta y más larga, pues eso creará una sensación de fluidez, que es el objetivo de esta práctica. Desconecta la mente de todo y enfócala en la respiración. Toma el aire prestando mucha atención y cada vez que espires, siente cómo tu cuerpo se afloja cada vez más, se deja ir y entra en un estado de silencio interior y quietud.
TÉCNICA 2: Esta es una visualización de expansión. Trabajarás con una luz dorada, como la de un atardecer. Esa luz tiene una naturaleza de plenitud y sosiego. El ejercicio consiste en imaginar que, de tu corazón, parte un punto de placentera y sosegadora luz dorada. Este punto comienza a irradiar en todas las direcciones, hasta formar un ilimitado océano de apacible luz dorada, del que tú formarás parte con un sentimiento de plenitud y sosiego.
TÉCNICA 3: Visualiza las apacibles, serenas y traslúcidas aguas de un lago e inspírate en ellas para apaciguar la mente y el espíritu. También puedes visualizarte a tí mismo tranquilamente acostado y relajado sobre la arena blanca del lago, en un estado de reconfortante silencio.
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