
Las primeras pruebas arqueológicas datan de la ciudad de UR de los Caldeos, en la Biblia se pueden hallar referencias a diferentes cristales.
Tumbas reales que datan de más de 2.500 años A.C. contenían joyas de oro y plata con incrustaciones de lapislázuli, ágata, lo cual hizo pensar que los sumerios, que ocupaban lo que entonces era Babilonia, trabajaban los cristales desde hacía bastante tiempo.
También se han encontrado textos babilónicos relativos a la relación entre algunos cristales y los planetas: Mercurio se relacionaba con el ágata, Venus con la esmeralda, Marte con el rubí, Júpiter con el circonio y Saturno con el zafiro. Al Sol se lo relacionaba con el diamante y a la Luna con la selenita. Los sumerios utilizaban estos conocimientos en su trabajo con los cristales
En Egipto se descubrió en una de las pirámides un fragmento de papiro que data del año 1500 A.C. que proporciona información detallada de las propiedades de muchos cristales, entre los que se encuentra la amatista, el lapislázuli y la turquesa entre otros.
En la Biblia hay más de doscientas menciones a los cristales.
Entre las culturas antiguas de todo el mundo, incluyendo los nativos americanos, los mayas, los tibetanos, los celtas, los egipcios y los aztecas, los cristales han sido objeto de gran respeto y se han utilizado de manera muy efectiva en la curación y en la magia.