lunes, 15 de abril de 2013


La mayoría de las personas vive en base a una determinada rutina: nos despertamos a una hora determinada, realizamos nuestras comidas aproximadamente en los mismos horarios, trabajamos, descansamos, todo lleva un orden que en un punto nos brinda seguridad.

Cuando un acontecimiento especial irrumpe en nuestras vidas (una pérdida, una enfermedad, algo que nos sacude en el nivel que sea), todo cambia y se altera. Pero a veces aún sin necesidad de que ocurra algo extraordinario sentimos que no somos los mismos, nos falta la energía, nuestro humor es diferente, tal vez no descansamos bien por las noches o vemos todo con un tamiz de negatividad.  En esos momentos la energía personal tiende a ser baja, caen también nuestras defensas por lo que estamos más sensibles y proclives a enfermarnos o ser receptores de los virus que puedan estar circulando, es por ese motivo que es fundamental trabajar nuestra energía y calibrarla para que esté nuevamente en estado óptimo.

Tomamos energía de muchas fuentes: los alimentos, la actividad física, buscando que haya un equilibrio en esto nos aseguramos de llevar una vida sana. Pero hay aún otra forma: la aplicación diaria del autotratamiento Reiki nos asegura mantenernos saludables y felices, ya que al relajarnos y centrarnos enfrentamos las situaciones cotidianas desde otro lugar.

Reiki es Energía Vital Universal, la energía que da vida a todo lo que existe en el Universo y a nosotros mismos. Este método que nació en Japón hace aproximadamente un siglo atrás se ha extendido en todo el mundo en los últimos años, siendo utilizado por millones de personas, aplicado en hospitales, utilizado como complemento de distintos tratamientos terapéuticos, sean físicos o psicológicos. Crece de manera extraordinaria, sin prisa pero sin pausa, debido a sus exitosos resultados y a la simplicidad de su aplicación. Además es absolutamente inocuo, no requiere la ingesta de absolutamente nada externo, sólo el fluir de la energía que ingresa por la coronilla de la persona que lo está dando y el salir a través de sus manos. 

Reiki nos remite el volver a la fuente y a lo natural. Cuando lo aprendemos recibimos del maestro /a la llamada "sintonización" que nos coloca en la misma frecuencia de la energía para poder tomarla y darla, en el equilibrio constante en el que se mantiene el universo. A partir del mismo día que lo aprendemos ya podremos realizar nuestro propio autotratamiento, que realizado diariamente va produciendo efectos realmente maravillosos. Si bien es cierto que es una terapia complementaria y no sustituye la consulta médica, lo real es que al darnos Reiki todos los días el cuerpo mantiene el estado de salud, recupera y activa su dormida capacidad de autosanación y tendemos a enfermar mucho menos y a solucionar temas que a veces vienen de años.

En mis años de trabajo, y llevo casi diez con Reiki, he tratado pacientes de todo tipo, desde estados de ansiedad, ataques de pánico a pacientes oncológicos, y todos han obtenido aquello que necesitaban, el alivio, la contención y la paz que brinda a todos.

Y esto es justamente lo que hace Reiki, nos da lo que necesitamos, nos devuelve a la armonía interior, nos recuerda que somos mucho más que materia y un cuerpo, nos ayuda a despertar nuestra conciencia.  La Energía Universal es una, pero obra diferente en cada persona, yendo al origen del problema en lugar de tapar el síntoma. No hay diferencia si se es joven o viejo, hombre o mujer, cualquiera sea el género, la condición social o económica, REIKI ES IGUAL PARA TODOS.  Tampoco requiere de un largo aprendizaje, si no que una vez recibida la iniciación o sintonización la persona sólo tiene que usar la energía, cuanto más la use se volverá un mejor canal a través del cual la energía fluirá con fuerza y se volverá más perceptivo y capaz de detectar cada vez con mayor facilidad las zonas donde se necesite aplicar Reiki, el uso de Reiki es la única condición necesaria para estar cada vez mejor y desarrollar la capacidad sanadora, sea para uno o para los demás.

Hay muchas visiones de Reiki, están quienes lo ven como una herramienta terapéutica para aplicar sobre otros; quienes lo toman como un camino de crecimiento espiritual, de hecho Mikao Usui, quien desarrolló el método Reiki a principios del siglo pasado, buscaba su evolución espiritual y su Iluminación. Todas las formas son válidas ya que hacen a la necesidad de la persona que se acerca a aprender, todos somos únicos y tenemos potenciales diferentes, Reiki despertará en cada persona aquello que estaba seguramente adormecido pero que traído de nuevo a la conciencia produce un salto cuántico en la vida del individuo. Mirada con los ojos de Reiki, la vida se transforma.

Y lo hace en todo sentido, ya que todo se reacomoda y luego de un período de limpieza interna y armonización comenzamos una etapa diferente. Esto se manifiesta de distintas formas: tal vez cambiemos de trabajo o profesión, tal vez logremos terminar una relación que nos lastimaba, tal vez apredamos nuevas capacidades, como tocar un instrumento, pintar o desarrollar aquel talento oculto en el fondo del corazón. Todos traemos a esta vida dones que cuando se desarrollan nos hacen sentirnos plenos y felices. ich

Pero lo más importante que tiene Reiki para todos es el SENTIRNOS BIEN AQUÍ Y AHORA.  Tan simple como eso. Que en estos tiempos convulsiondados de fin de ciclo no es poco.  Mucho puede hablarse y decirse sobre Reiki, pero la única forma de acceder a la comprensión de la energía es sintiéndola, es dejando que recorra cada parte del cuerpo y salga a través de las manos, llenándonos de luz, equilibrando nuestras emociones, liberando el peso que nos agobia, rescatándonos de la tristeza o la soledad.  Y cuando ya estamos plenos y felices, surge este impulso, este deseo de compartirlo con todos, de ayudar a que los demás puedan sentirse tan bien como nosotros.  Es poner las manos y dar Amor.

Liliana Balaguer

Maestra de Reiki y Meditación - Escritora
Mail: reikiconalma yahoo.com.ar   /  Facebook: Reiki Dainichi Do

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