La mayoría de las personas vive en base a una determinada
rutina: nos despertamos a una hora determinada, realizamos nuestras comidas
aproximadamente en los mismos horarios, trabajamos, descansamos, todo lleva un
orden que en un punto nos brinda seguridad.
Cuando un acontecimiento especial irrumpe en nuestras
vidas (una pérdida, una enfermedad, algo que nos sacude en el nivel que sea),
todo cambia y se altera. Pero a veces aún sin necesidad de que ocurra algo
extraordinario sentimos que no somos los mismos, nos falta la energía, nuestro
humor es diferente, tal vez no descansamos bien por las noches o vemos todo con
un tamiz de negatividad. En esos
momentos la energía personal tiende a ser baja, caen también nuestras defensas
por lo que estamos más sensibles y proclives a enfermarnos o ser receptores de los
virus que puedan estar circulando, es por ese motivo que es fundamental
trabajar nuestra energía y calibrarla para que esté nuevamente en estado
óptimo.
Tomamos energía de muchas fuentes: los alimentos, la
actividad física, buscando que haya un equilibrio en esto nos aseguramos de
llevar una vida sana. Pero hay aún otra forma: la aplicación diaria del
autotratamiento Reiki nos asegura mantenernos saludables y felices, ya que al
relajarnos y centrarnos enfrentamos las situaciones cotidianas desde otro lugar.
Reiki
es Energía Vital Universal, la energía que da vida a todo lo que existe en el
Universo y a nosotros mismos. Este método que nació en Japón hace
aproximadamente un siglo atrás se ha extendido en todo el mundo en los últimos
años, siendo utilizado por millones de personas, aplicado en hospitales,
utilizado como complemento de distintos tratamientos terapéuticos, sean físicos
o psicológicos. Crece de manera extraordinaria, sin prisa pero sin pausa,
debido a sus exitosos resultados y a la simplicidad de su aplicación. Además es
absolutamente inocuo, no requiere la ingesta de absolutamente nada externo,
sólo el fluir de la energía que ingresa por la coronilla de la persona que lo
está dando y el salir a través de sus manos.
Reiki
nos remite el volver a la fuente y a lo natural. Cuando lo aprendemos recibimos
del maestro /a la llamada "sintonización" que nos coloca en la misma
frecuencia de la energía para poder tomarla y darla, en el equilibrio constante
en el que se mantiene el universo. A partir del mismo día que lo aprendemos ya
podremos realizar nuestro propio autotratamiento, que realizado diariamente va
produciendo efectos realmente maravillosos. Si bien es cierto que es una
terapia complementaria y no sustituye la consulta médica, lo real es que al
darnos Reiki todos los días el cuerpo mantiene el estado de salud, recupera y
activa su dormida capacidad de autosanación y tendemos a enfermar mucho menos y
a solucionar temas que a veces vienen de años.
En mis
años de trabajo, y llevo casi diez con Reiki, he tratado pacientes de todo
tipo, desde estados de ansiedad, ataques de pánico a pacientes oncológicos, y
todos han obtenido aquello que necesitaban, el alivio, la contención y la paz
que brinda a todos.
Y esto
es justamente lo que hace Reiki, nos da lo que necesitamos, nos devuelve a la
armonía interior, nos recuerda que somos mucho más que materia y un cuerpo, nos
ayuda a despertar nuestra conciencia. La
Energía Universal es una, pero obra diferente en cada persona, yendo al origen
del problema en lugar de tapar el síntoma. No hay diferencia si se es joven o
viejo, hombre o mujer, cualquiera sea el género, la condición social o
económica, REIKI ES IGUAL PARA TODOS.
Tampoco requiere de un largo aprendizaje, si no que una vez recibida la
iniciación o sintonización la persona sólo tiene que usar la energía, cuanto
más la use se volverá un mejor canal a través del cual la energía fluirá con
fuerza y se volverá más perceptivo y capaz de detectar cada vez con mayor
facilidad las zonas donde se necesite aplicar Reiki, el uso de Reiki es la
única condición necesaria para estar cada vez mejor y desarrollar la capacidad
sanadora, sea para uno o para los demás.
Hay
muchas visiones de Reiki, están quienes lo ven como una herramienta terapéutica
para aplicar sobre otros; quienes lo toman como un camino de crecimiento
espiritual, de hecho Mikao Usui, quien desarrolló el método Reiki a principios
del siglo pasado, buscaba su evolución espiritual y su Iluminación. Todas las
formas son válidas ya que hacen a la necesidad de la persona que se acerca a
aprender, todos somos únicos y tenemos potenciales diferentes, Reiki despertará
en cada persona aquello que estaba seguramente adormecido pero que traído de
nuevo a la conciencia produce un salto cuántico en la vida del individuo.
Mirada con los ojos de Reiki, la vida se transforma.
Y lo
hace en todo sentido, ya que todo se reacomoda y luego de un período de
limpieza interna y armonización comenzamos una etapa diferente. Esto se
manifiesta de distintas formas: tal vez cambiemos de trabajo o profesión, tal
vez logremos terminar una relación que nos lastimaba, tal vez apredamos nuevas
capacidades, como tocar un instrumento, pintar o desarrollar aquel talento
oculto en el fondo del corazón. Todos traemos a esta vida dones que cuando se
desarrollan nos hacen sentirnos plenos y felices. ich
Pero
lo más importante que tiene Reiki para todos es el SENTIRNOS BIEN AQUÍ Y
AHORA. Tan simple como eso. Que en estos
tiempos convulsiondados de fin de ciclo no es poco. Mucho puede hablarse y decirse sobre Reiki,
pero la única forma de acceder a la comprensión de la energía es sintiéndola,
es dejando que recorra cada parte del cuerpo y salga a través de las manos,
llenándonos de luz, equilibrando nuestras emociones, liberando el peso que nos agobia,
rescatándonos de la tristeza o la soledad.
Y cuando ya estamos plenos y felices, surge este impulso, este deseo de
compartirlo con todos, de ayudar a que los demás puedan sentirse tan bien como
nosotros. Es poner las manos y dar Amor.
Liliana
Balaguer
Maestra
de Reiki y Meditación - Escritora
Mail:
reikiconalma yahoo.com.ar / Facebook: Reiki Dainichi Do
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